miércoles, 3 de diciembre de 2008

Paulo Freire (1921-1997)


"El estudio no se mide por el número de
páginas leídas
en una noche, ni por la cantidad de libros
leídos en un semestre. Estudiar no es un acto
de consumir ideas,
sino de crearlas y recrearlas "
Freire
LA PEDAGOGÍA DEL OPRIMIDO DE FREIRE
Tiene como objetivo un plan para la liberación auténtica del hombre, (opresor u oprimido). Además realiza una importante crítica al sistema tradicional de la educación, lo que él denomina la educación bancaria, y presenta una nueva pedagogía donde los educadores y los educandos trabajan juntos para desarrollar una visión crítica del mundo en que viven.
Freire rechaza la situación de la cultura dominante, donde los privilegiados son los actores y los demás son meramente espectadores. “En la síntesis cultural, donde no existen espectadores, la realidad que debe transformarse para la liberación de los hombres es la incidencia de la acción de los actores”.
Y prosigue señalando que “la invasión cultural, en la teoría antidialógica de la acción, sirve a la manipulación que, a su vez, sirve a la conquista y ésta a la dominación, en tanto la síntesis sirve a la organización y ésta a la liberación”.
No se puede obviar que estas teorías se han desarrollado con un desfase de tiempo importante entre una y otra, y con una problemática social y un contexto histórico totalmente diferente.
Estas corrientes parten de conceptos opuestos de sociedad. Por un lado la Pedagogía Tradicional considera a la sociedad como armoniosa y “esencialmente buena”, donde la marginalidad es un fenómeno accidental que debe ser corregido a través de la educación. Y por otro, la Pedagogía Liberadora considera a ésta como imperfecta y ve en la marginalidad el resultado directo de un individualismo que crece impulsado por el liberalismo dominante en la sociedad capitalista. La corriente tradicional sostiene que los oprimidos son la patología de las sociedades sanas, y deben ser transformados para ajustarlos a ella. Freire, en total extremo, plantea que la solución no está en ajustarse al mundo, sino insertarse críticamente en él de manera de transformar la estructura social para poder convertirse en “seres para sí”.
La Teoría del Conocimiento de Paulo Freire debe ser comprendida en el contexto en que surgió.
En los años 60, en el Noroeste de Brasil, casi 15 millones de habitantes eran marginados y analfabetos; y como él decía, vivían dentro de una cultura del silencio, era preciso “darles la palabra” para que “transitasen” a la construcción de un Brasil que fuese dueño de su propio destino y que superase el colonialismo.
Ésta es la última entrevista a Freire meses antes de su muerte:


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